lunes, 17 de julio de 2017

Supremacismo criollo post-racista y la ideología de género.

Si bien, la supremacía se ha forjado en torno a la raza y a las características predominantes que de ella emanan, en atención al excelente aspecto físico de las personas, y sus cualidades supuestamente intrínsecas, dependiendo más de su lugar de origen que la nacionalidad, hoy las cosas se han tornado un tanto diferentes.

La supremacía que atendía a varias características que le daban forma y sustento, han evolucionado, dentro de la apreciación de sus ejes principales, así pues la biológica, la cultural y la moral han sufrido modificaciones sustanciales que redireccionan la ideología del odio y la discriminación.

La primera se encontraba en el estudio y exaltación de una serie de rasgos fenotípicos de las personas, van desde coloración de la piel, cabello, ojos, hasta tamaño de miembros y órganos; la segunda, se encuentra basada en comprender que las tradiciones que generan estos grupos son las más importantes y con mayor significado que las demás prácticas o modos de vida, sus costumbres son las que deben prevalecer, y finalmente la tercera, la moral como resultado de cultivar los conocimientos y el espíritu humano, en torno a una filosofía o creencia determinada, quien enmarca en sí las otras dos características.

Sin embargo, a últimas fechas hemos venido siendo testigos y/o víctimas de los ataques perpetrados por movimientos supremacistas, estos que han cambiado la importancia de las características principales, así pues, la característica sustancial ya no es la biológica, sino que ahora es la moral, basada ya no en filosofías sino en religiones, las cuales general el marco que ha de sustentar las otras dos, por tanto, la biológica ahora atiende a una especie de idea respecto a la naturalización reproductiva, basada en la heterosexualidad piadosa; mientras la cultural atenderá a la continuidad de las tradiciones seculares dogmático-prácticas de los cultos religiosos.

De esta manera, el cambio paradigmático, genera viejas discriminaciones bajo escenarios renovados, es así como, los movimientos que dicen proteger la familia natural; esta que se conforma por un padre, una madre e hijos, han tomado la estafeta del supremacismo y por ende, de todas las demás acciones que con ello conlleva. 

Una de esas acciones se presenta en combatir todas las amenazas que deben de enfrentar las familias “normales” y “naturales” para que continúen como lo dictan los cánones devotos y no desaparezcan; dentro de los desafíos que identifican estos movimientos, se encuentran dos principalmente; el primero, la interrupción legal del embarazo y la segunda el “homosexualismo”.

Su argumento se inventa en la denuncia de la “ideología de género”, ya que esta cuestiona las bases en la que se fundamenta el orden de la estructura social, ese orden donde existe una escala inamovible, de estructura diseñada de quien ocupa el primer lugar, adueñándose de arriba, de la cúspide, localizado en lo más supremo; como fin último y más importante; disponiendo de todos los medios para su conservación. Esta crítica, que tienen alcances en el cuestionamiento centrado en el sometimiento y dominio del hombre sobre la mujer, al mismo tiempo que lo hace sobre todas las demás existencia, entendidas no como iguales. Son los estudios feministas que logran evidenciar la supremacía del hombre.

El segundo, ante el abandono de la “naturalización” de la moralidad beata, que vendría siendo la sustentación de lo “natural” religiosamente concebido, principalmente dentro de los temas de reproducción sexual y el acoplamiento heterosexual, como devenir sublime de complementariedad frente a la post-procreación; así pues, la existencia de estos movimientos, que no son nuevos, se motiva por la amenaza que enfrenta la familia natural a razón de la “ideología de género”, quien ataca con su pensamiento crítico a la “naturaleza del hombre” y al destino manifiesto por nacimiento, y con ello cuestionar al orden sustentado en el poder centrado en el hombre y el acompañamiento secundario, sometido de la mujer.

Pero ¿por qué llamarle “ideología” de género?, ¿por qué amenaza?, sí lo que busca el nuevo pensamiento supremacista, es protección, paz y orden social, entendiendo que la familia es la célula principal que le constituye (a la sociedad).

Darle el talante o estatus de “ideología”, resulta de una decimonónica practica androcéntrica: menoscabar, denostar y demeritar los avances y metas alcanzadas por la otredad; en caso particular las obtenidas por los estudios de género, al ser emparentada con pensamientos que han causado y causan, un grave daño a la humanidad; se utiliza como sinónimo para enmarcar el pensamiento de Hitler, Mussolini, Franco y del Estado Islámico; quienes llevados al mundo de las doctrinas, generan: el nazismo, fascismo e islamismo o islamista; teniendo como clausula pétrea la superioridad tradicionalista enarbolando la costumbre, de esta manera se logra acoplar perfectamente los tres ejes principales del pensamiento supremacista; superioridad biológica, superioridad cultural y superioridad moral concentradas en una religión, que dicho sea de paso nada tienen que ver con la Fe que promueven.

De porque se entiende como una amenaza, es regresar a estudiar el nazismo, quienes buscaban provocar e infundir pánico social, este miedo ante aquello que les puede matar, aniquilar y exterminar. De esta manera, aseguran el éxito para detonar acciones violentas, para defenderse de quien les pueden dar termino a sus existencias, dentro de la fase dinámica del pensamiento supremacista religioso.

Antes quizás, podríamos solamente comprender la ideología política que promueve el dominio social y político de los blancos, sin embargo, existe hoy una post-supremacía centrada en la religión y el hombre de manera hetero-centralizada.

Una especie de supremacía criolla, que traspasa la raza y se sustenta en el hombre, heterosexual, tradicionalista, creyente; que busca mantener una pureza religiosa, bajo la dinámica de realizar constantemente comparaciones, generando un sistema entre pares, quienes serán los que tienen valor en la sociedad supremacista, estas acciones se movilizan en torno a establecer patrones de conducta generalizadas, sean o no ciertas o veraces, resultando en estereotipos de quienes son diferentes; sustraer la esencia de lo que se entienda como características particulares de quienes no son iguales, de tal manera que estos al ser detectados por los supremacistas, puedan ser utilizados como evidencias contundentes de su diferenciación, y finalmente la criminalización a través de diseñar y aplicar castigos ejemplares; ejemplares entendida como la sobre exposición a la violencia extrema de quienes son diferentes, pasando en el proceso por: la segregación social, la persecución, las detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales sumarias masificadas.

Es así, como estos movimientos que van más allá del mantenimiento de las tradiciones, sino de la imposición, de no tener opción alguna a otro pensamiento diferente, generan culturas de odio, teniendo como ángulo central la heterosexualidad como nivel supremo de toda vida humana.

Existen dos corrientes reaccionarias, la primera el modus operandi de auto-victimizarse, exigiendo derechos que no se les han quitado, establecer enemigos subjetivos como es el caso de feministas y personas de la población lésbica, gay, bisexual, travesti, transgénero, transexual e intersexual; realizando actos de provocación social, antecedidos de logros importantes en la conformación de nuevos núcleos familiares, como ha sido el caso del matrimonio igualitario, también se encuentra ante la desclasificación de la homosexualidad como enfermedad mental como lo sucedido en Rusia y que posteriormente, dio paso para generar la ley anti-propaganda gay. Y el segundo, bajo un escenario  aun peor, el de aniquilamiento, como es el caso de Chechenia y algunos países controlados por el Estado Islámico, ambos regímenes son iguales en su fondo, buscan la limpieza religiosa, y por ello tolera, fomenta y participa en purgas homofóbicas, por medio de redadas y campos de concentración o por matanzas de honor.

Hoy nos enfrentamos a una supremacía criolla, basados en doctrinas religiosas, lo que ha resultado en camiones que promueven la discriminación y la cultura del odio en nuestra región iberoamericana, a su paso ya por tres países España, México y Chile, dan cuenta de una reacción tardía de los avances en materia de derechos humanos de las mujeres y de la población LGBTTTI; justificados en un adoctrinamiento cristiano religioso, al parecer mayormente católico y, por su forma de operar refieren al “Yunque”; sin embargo, no hay que dejar ni por un momento, los que pueden provenir de cristianos pentecostales, como son los “gladiadores del altar”, los cuales están patrocinados por la Iglesia Pare de Sufrir en Brasil como un ejército para matar ateos y gays, afirmación realizada por el diputado Jean Wyllys.

En Chile ya comenzaron las amenazas de pinochetistas contra personas defensoras de los derechos humanos e integrantes de la comunidad LGBTTTI, así también en México reportan ya 4 crímenes de odio, los cuales se suscitaron después del pronunciamiento homofóbico de quienes viajan en el autobús de la intolerancia, buscando incluso el derecho a “recuperar la heterosexualidad extraviada de los homosexuales” por medio de terapias de conversión.

Sea pues esto un recordatorio de lo que estamos enfrentando la población LGBTTTI tras la evolución de la ideología supremacista religiosa, esta que es criolla, que tiene sello de origen, y de los sucesos a los cuales nos pueden llevar a Chechenia, la cual está más cerca que nunca.

Ciudadano libre.
Rodolfo Vitela Melgar.

Por la Conquista de Nuestros Derechos.

lunes, 10 de julio de 2017

Ataques y crímenes de odio, entre el vacío jurídico del discurso de odio y el de discriminación.

Sin lugar a duda, la libertad de expresión es un baluarte de los Derechos Humanos; desde que fue consagrada en la declaración universal que les conglomera y que posteriormente a su aparición, han venido suscitándose una serie de encuentros y debates para poder comprender su complejidad.

Uno de estos debates se encuentra precisamente centrado en el establecimiento de los límites ante diferentes escenarios y formas; el discurso de odio y la manera en como debe ser tratado pertenece a estas dilucidaciones ya que sin temor a equivocarme, representa un acto que constituye un delito grave en la materia de estos que se pueden llamar “de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad[1]”.

La dificultad para detectarla no es mayor, como tampoco lo es el conflicto para calificarla y posteriormente combatirla, a razón de que la dialéctica se encuentra entre aquellas personas que no han sido o no son parte de las poblaciones a quienes se dirige el discurso. Estas que son hegemónicas, incluso pertenecen a la sociedad que genera la alocución de la cual ha surgido, en otras palabras, son realizados por personas que no pertenecen a las poblaciones focales de estos y que no viven el temor por su emisión, quienes se convierten posteriormente en víctimas de los ataques producidos por el odio.

Desde dicha narrativa, de terceros no involucrado del “odium dicta” (discursos de odio) se ha venido avanzando de manera lenta y gradual; pero avances al fin y al cabo, el amparo directo en revisión 2806/2012 es uno de ellos, pudiendo encontrar un profundo debate respecto al desdoblamiento epistemológico respecto del fenómeno en caso particular.

Así pues, se logra comprender la separación entre discurso discriminatorio y discurso de odio, de tal manera que dicho amparo establece:

1°  Que las expresiones homofóbicas se encuentran en un primer término dentro de los discursos discriminatorios, debido a que estos no generan una acción explicita en contra de las personas por su orientación sexual e identidad de género[2];

2° Caen en discurso de odio en el momento que se genera una acción específica invitando a terceros a sumarse, con el objetivo de causar algún tipo de daño psicológico, físico y/o ambos y que repercuten en el momento de su emisión generan reacciones violentas, el tipo de maledicencia, con el objetivo de menoscabar sus derechos y su dignidad humana. Al respecto la SCJN señala que: las expresiones que se refieran a la condición sexual de una persona, sin que su empleo encuentre justificación en el contexto de las ideas exteriorizadas, deben calificarse como injuriosas, repercutiendo en la consideración o dignidad del individuo, por lo que no se encuentran amparadas por el derecho a la libertad de expresión. Por todo lo anterior, es que puede concluirse que las expresiones homófobas constituyen manifestaciones discriminatorias y, en ocasiones, discursos del odio, y se encuentran excluidas de la protección que la Constitución consagra para la libre manifestación de ideas[3].

Sí bien, son diferentes los discursos, se podría deducir que el discriminatorio precede al del odio, ergo el primero evoluciona hacia el segundo al buscar la materialización del ataque; sin embargo, ¿qué sucede por ejemplo en el acoso escolar, laboral y familiar motivado por la orientación sexual e identidad de género?, estos que no se dan tras un discurso pronunciado por un tercero, invitando a otras personas a participar con la intención malévola planeada, sino que se genera de manera espontánea por el pronunciamiento y uso cotidiano de expresiones discriminatorias acumuladas y reforzadas en el entorno social.

Pero que finalmente, generan la misma cantidad de violencia sin un discurso del odio específico. Entonces, los discursos discriminatorios no son menos importantes, puesto que su alcance si desemboca en ataques y crímenes de odio; otro ejemplo, sería el acoso escolar y social a las personas indígenas o personas en pobreza; infantes que son golpeados, vejados y discriminados por su condición de origen o económica. No hay un discurso de odio hacia ellos como tal, pero sí uno que se genera en el ámbito social y que repercute en violencia.

Por tanto, ¿los discursos discriminatorios tendrían que tener un tratamiento diferenciado a los del odio, cuando estos terminan en lo mismo, cuando su alcance es parecido?, el caso particular para tratar la homofóbia y su discurso de odio provienen de pequeños actos de segregación y reprobación casi imperceptibles, comprendidos como microhomofobia, son: diarios, dinámicos, estigmatizados, estereotipados, refrendados y finalmente condenados. Condensaciones que en un momento determinado de coraje, desencadenan en una animadversión tan voraz como aquellos que devienen del discurso de odio.

Y es que precisamente, la animadversión que producen los actos de difusión de la ideología supremacista basada en la heterosexualidad: como el realizado por Juan Dabdoub Giacoman y el consejo mexicano de la familia; fundamentado en el pensamiento fanático cristiano, fomentan la justificación para realizar actos que violenten y denigren la dignidad humana.

Por sus terribles consecuencias estoy seguro: de que ¡no!, el discurso discriminatorio ¡no debe ser tratado diferente al del odio!, genera dinámicas de rencores malévolos no visibles, busca dar continuidad con el estatus de supremacía sobre quienes son diferentes, genera un hueco de nuevo entre los discursos del odio y los discriminatorios; en donde se localizan los ataques y crímenes de odio homofóbicos por condensación sistemática y estructural de intolerancia, por la emisión de expresiones cotidianas; potencializados, reafirmados y efectuados por las acciones de organizaciones como el Frente Nacional por la Familia entre otros, desencadenando acciones de odio, perpetrados de manera solitaria más que grupal; este hueco entre discursos genera una laguna jurídica/un vacío jurídico en la norma y también en la jurisprudencia, regresándonos al principio otra vez, al no materializar sanción alguna de quienes la pronuncian, y menos, de quienes por estos fundamentan y justifican sus acciones de persecución, sino que permite el continuo asedio a poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Ciudadano Libre.
Rodolfo Vitela Melgar.
Por la conquista de nuestros derechos.



[1] Declaración Universal de los Derecho Humanos, párrafo 2° de las clausulas preambulares.
[2]  Amparo directo en revisión 2806/2012, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, marzo 2013, p. 45.
[3]  Amparo directo en revisión 2806/2012, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, marzo 2013, p. 47.

lunes, 3 de julio de 2017

Nos diluimos... "inclusionismo" disolvente social.

En estos tiempos de la post-verdad, de las verdades alternativas, la población LGBTTTIQA+ no es la excepción, los acontecimientos de simulación nos llevan a una reflexión crítica, respecto a la identidad grupal y la atomización; pasar de la gregariedad a la separación politizada, de la invisibilidad a la visibilidad utópica, que de nuevo nos lleva al comienzo otra vez.

Regresar al principio no puede ser tan doloroso, como comenzar con una nueva etapa donde se suman a lo anterior nuevos elementos disgregantes; que nos arrinconan en la esquina de lo no visible. Este fenómeno que recién nos atañe, puede iniciarse al teorizar en un primer acercamiento al modelo ontológico para comprenderle, de ahí que diluir se entienda como: “1. Hacer que un cuerpo o una sustancia, al mezclarse con un líquido, se deshaga hasta que sus partículas queden incorporadas a dicho líquido. 2. Hacer que disminuya la concentración de un líquido, generalmente añadiéndole disolvente u otra sustancia”, bajo una concepción epistemológica, la dilución seria el fenómeno que hace disminuir el contenido sustancial de un grupo minoritario, borrando la concentración de identidad grupal o cultural que les cohesiona, al realizar la incorporación social con aquella mayoritaria, hegemónica y predominante, en la construcción de una mayor en términos generales. 

Esto en sí, representa una amenaza para los grupos en situación de vulnerabilidad, ya que la integración se realiza bajo los términos, mecanismos y prácticas de la sociedad dominante, repercutiendo en que las demandas, denuncias y sentido crítico, queden desleídas, condenándoles a no ser atendidas, sino a reproducirse de nuevo en futuros no muy lejanos la invisibilidad desdibujada.

Al buscar cómo nos disolvernos, se puede observar la exageración de la inclusión, que así mismo, rompe el sentido de pertenencia, identidad y gregariedad; lo que resulta en la afectación de la transversalidad, haciendo que esta quede tan revuelta que no se pueda determinar.

Una de estas exageraciones, ha sido la provocadora decisión de agregar 2 colores más a la bandera del arcoíris durante la presentación de la campaña “More Color More Pride”, con la justificación de los resultado arrojado por una encuesta realizada por “Pew Research Center”, la cual revelara que 34% de personas de la comunidad LGBTTTIQA encuestadas, se identificó como “no blanco”; luego entonces la agencia de publicidad “Tierney”, junto a su directora ejecutiva, Amber Hikes, de la Oficina de Asuntos LGBTTTI en Filadelfia se encargaran de realizar las modificaciones a la bandera del arcoíris (incluir dichos colores).

Esto ha desatado en las conciencias que estudiamos los fenómenos que se dan dentro de nuestra población sexo-divergente, las reacciones, motivaciones y las justificaciones de este hecho.

Sí, intentamos hacer un mero acercamiento de la retrospectiva de manera hermenéutica de los símbolos y su significado, dicha modificación no tendría validez alguna, toda vez que el surgimiento de la bandera no tiene nada que ver con la simbolización de razas, como si ocurre con la bandera de los juegos olímpicos, que tienen el significado de cada color de los aros con cada una de las razas divididas en continentes, los 5 que conocemos hasta el momento.

Sino que Gilbert Barker a finales de los 70´s creo el símbolo bajo significados universales; en donde el rosa representaba-la sexualidad, el rojo-la vida, el naranja-la salud, el amarillo-el sol, el verde-la naturaleza, el turquesa-la magia, el azul-la paz y el violeta-el espíritu; aunque por problemas de costos en la producción tuvo que adecuar el rosa y el turquesa. Jamás en su conformación simbólica se tomó en cuenta la raza ni el color de la piel, sino que se edificó en temas problematizados, es decir, la sexualidad en sentido libertario, del dogmatismo religioso al revolucionario pragmático científico; de la vida para detener la persecución homofóbica, la salud al abolir la patologización criminalizada de la homosexualidad, el sol para dejar la clandestinidad del closet, el verde como la concepción de la naturaleza alejada de la ideología mística, el turquesa fundido con el azul como magia y paz refiriéndose a la creatividad artística como cliché social y la no violencia en nuestras existencias, y finalmente el espíritu como la valentía de enfrentar a la sociedad heterosexual normalizada, machista, androcéntrico y patriarcal.

Ergo, el contenido que dota de significado la iconografía, en nada se acerca a la cuestión racial, más aun, leído en nuestros tiempos y continuando con el legado Barker, los colores café y negro se encuentran ya ocupados por otros símbolos dentro de la diversidad de la población LGBTTTIQA, tanto por la población de osos como por la leather; mientras tanto, quienes bajo esos colores, han edificado su símbolo identitario que les congrega, sus pendones quedarían sumergidos en una confusión permanente, por tanto hacerlo, agravia a poblaciones dentro del movimiento mismo. En contra posición, ¿por qué no entonces, hacerlo con el simbolismo identitario de las personas Trans, para ser incluidas en la bandera misma?

Otro acercamiento, un tanto más simplista seria de manera cuantitativa toda vez que la muestra no es representativa para poder realizar la modificación, es decir un treinta y tantos por ciento de una ciudad, de un estado, de un país; esto es un tema de carácter global, por ello, no es una representación consistente que justifique dichos cambios.

Lo anterior, nos permite observar una sobre exposición a la inclusión, que yo llamaría “incluyentismo”; este mismo fenómeno abarca integrar a nuestra sopa de letras la “H” de heterosexuales, generando una paradoja en sí misma, debido a que la población heterosexual es la predominante, la cual no ha sufrido temor alguno por serlo, no se ha cuestionado las razones de su ser, y que bajo la lupa de los estudios Queer, el diseño de la vida se ha hecho a su medida, de ahí la heteronormalidad; que significativamente vendrían a ser lo que no somos, en un sistema de mutuos excluyentes, ergo, la sociedad heterosexual representan la mayoría que ha excluido, discriminado, estigmatizado, segregado, estereotipado, perseguido, encarcelado, torturado y exterminado. ¿Cómo puede ser entonces que aquello que nos condena sea parte de lxs condenadxs? Es la razón principal de porque la “H”, no puede pertenecer a la diversidad sexual, como movimiento social contestatario, disidente, crítico y, finalmente divergente.   

La inclusión debe ser bajo los términos y agendas de las poblaciones excluidas. 

Ciudadano Libre
Rodolfo Vitela Melgar

Por a conquista de nuestros derechos.

martes, 27 de junio de 2017

La 39. Ya no fue nuestra marcha...

Como es costumbre después de 20 años, como cada sábado, el tercero del mes de junio, y luego de un rico desayuno lejos del barullo que por experiencia conocíamos, tomamos uno de estos nuevos transportes públicos sobre Reforma, dirección Zona Rosa, nos desviaron exactamente en la glorieta de la Palma, en donde al caminar me percate que por primera vez habían vallas metálicas color gris claro, lo cual me incomodo bastante, ya que los cortes a la circulación eran solo con motos de la policía capitalina y las horribles cintas color amarillo, las cuales podíamos pasar por debajo de ellas y continuar nuestro camino al encuentro con lxs nuestrxs, ahora no, era diferente algo parece que cambio, me pareció inoportuno de hecho esa limitación, me hizo sentirme restringido.

En ese momento vi mi reloj eran las 11:00 de la mañana, mientras caminábamos mi novio y yo hacia la Victoria Alada; el barullo era fuerte, música rara y extraña cantaban grupos que no son parte de la cultura de los antros gays; eso sí mucha gente, pero nuevamente algo raro volvió a perturbarme, ahora observaba que habían cerrado los dos flujos de Reforma; en el primero, aquel en el que siempre marchamos, era un área peatonal enorme con grandes socavones rectangulares que hacían embudos y embotellamientos de caminantes, bueno nada raro en esta ciudad desquiciada en su movilidad. Y en el otro se encontraban los trailers, camiones y contingentes nutridos; al pasar me llamo la atención uno con muchos globos metálicos; poco a poco me di cuenta que eran empresas, IBM, Google, PEMEX, entre otras muchas que nunca habían estado, sinceramente me dio gusto observar que muchas personas cisgénero “acompañaban” la marcha; entre las empresas se encontraban aquellas de los antros de la población LGBTTTI, logre ver a los osos y una más de leathers.

Y lo que me crispo, observar que estaban de manera salteada los contingentes políticos, representación de las delegaciones, partidos políticos: tanto Morena como PRD, por lo menos de 2 delegaciones Tlalpan y Miguel Hidalgo, por cierto estas últimas de una manera más creativas que el resto.

Ahí me encontré con personas muy queridas, otras no tanto y otras no por menos decir innombrables, en fin, regresamos para ver iniciar la marcha solo que ahora buscaba los contingentes de las organizaciones de la sociedad civil, activistas y personas defensoras de los derechos humanos de la población LGBTTTI, y no, pues no, no logre verlas, algo ya estaba muy mal.

En ese regreso me encontré a una importante figura del activismo, compañera de muchas batallas, a quien le comente mi malestar, me contó que las instancias del gobierno de la Ciudad de México; quienes se lucían mediáticamente en la plataforma de salida, de manera audaz tomaron el control de la marcha, justificándose en la desorganización que tenemos como colectividad y que ante ese “hueco” el gobierno lo aprovecho, así que nuevamente nos calificaron.

Entonces comprendí todo, era cierto, lo que amistades me habían comentado ya respecto al “agandalle” del gobierno de Miguel Ángel Mancera al cooptar de lleno la marcha, así todo cobro sentido.

1° la exagerada cantidad de personas heterosexuales que fueron a la marcha, y no es que este mal o que yo esté en contra que hayan asistido, sino que ni ellxs sabían de qué se trataba, creen que es una fiesta o una romería, eso me dijeron varios a los que les pregunte;

2º el aumento desbordado de empresas, que tampoco me molestan, ya que sí uno a leído un poquito de la historia de nuestro movimiento, este nace en la meca del capitalismo, y es bueno decir que ni el comunismo ni el socialismo nos reconoció, sino por el contrario bajo otros lemas nos volvió a perseguir, encarcelar, asesinar y exterminar;

3º funcionarixs públicos, repartiendo por todos lados pasquines, folletos e información del gobierno de Macera; cabe recordar que cuando él llegó al poder lo primero que hizo en nuestra marcha fue intentar bloquear la llegada al Zócalo y redirigirla al monumento a la Revolución, invento burocracias inexistentes, y ahora a un año de las elecciones pum! Todo cambio, ¿qué raro verdad?
Entonces, en un paro abrupto del vértigo que se generaba en mi cabeza, como si esta fuera una cámara panóptica tratando de enfocar un punto de reconocimiento, de pertenencia, la realidad me atropellaba, heterosexuales nos empujaban, nos aventaban, con sus globos, con sus risas, como si estuvieran en una feria, era una pesadilla hecha realidad, ahora la normalización de la marcha era un hecho, ya somos reconocidxs como motín político real. A nadie de los cisgénero les importaba si habían consignas, qué buscábamos con la marcha de este año, un cartel con una cosa rara, hasta que la Super Mana detallo la razón de su existencia supe que quería decir, pero lo que yo veía no era lo que se describía, una cosa rara con ojos grandes me observaba.

Así, con pánico le tome la mano a mi novio y le dije vámonos más adelante, tenemos que encontrar nuestra marcha, así rebasamos al contingente de embajadas, de CONAPRED, creo que hasta Copred, era un vistazo rápido no mi importaban ya; así encontré a un contingente de amigos y conocidos, quienes iban con una lona reclamando y denunciando a Mancera  por su oportunismo, por intervenir en la marcha y su organización; manifestantes quienes gritaban a todo pulmón un cantico que me emociono “Sacaremos a Macera de la Marcha… sacaremos a Mancera de la Marcha… de la Marcha sacaremos a ese Wey!!! Puf! Fue lo máximo, me reencontré con mi marcha; padecieron todo el trayecto, 1º una mujer con gorra, cisgénero se puso enfrente y no les dejaba avanzar, se logró a base de gritos y de un rotundo reproche generalizado que se quitara, lo intento un par de veces más, luego un hombre que parecía periodista hizo lo propio, y finalmente un grupo de mujeres trans identificadas con un ala del PRD quienes se colaron de manera violenta frente de ellos, en un momento de madurez cívica se paró la marcha y se dejó que pasaran, luego al llegar a Insurgentes un grupo de personas encapuchadas y vestidas de negro con iconografías rojas, se unieron a la protesta contra Mancera y Patria Jiménez; cabe hacer la puntuación que mi enojo no era contra ella y su grupo político, sino contra Mancera, por eso marche a lado de ellos, desde la banqueta y no me incorpore al cuerpo de su contingente, además que no es ético montarse en el trabajo y organización de otras personas activistas. Este grupo de encapuchadxs me trajo algo que no sentía cuando estaba atrás, era seguridad, seguridad de que frente a un ataque de un cristiano evangélico pentecostés estuviéramos solxs, sentí el compañerismo y la empatía de ellxs, a quienes desde este humilde texto les agradezco profundamente.

Así pues, una condena rotunda contra Miguel Ángel Mancera por su intervención en la organización y desarrollo de la Marcha del Orgullo, el haber intentado sacar, amedrentar y violentar al contingente disidente contra su gobierno, lo cual viola artículo 1º Constitucional, y el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Posteriormente, aplaudir y de nuevo invitar a las empresas que marcharon, a las personas cisgénero que también lo hicieron; observándoles que ustedes son acompañantes, no vienen a desplazarnos, a invisibilizarnos, hacernos a un lado.

Otro punto bueno, fueron el acompañamiento de las embajadas de diferentes países, quienes si supieron ocupar el lugar de acompañamiento, se agradece.

Uno más a favor, o que quiero ver de manera positiva, el acompañamiento de Xóchitl Gálvez, quien experimento en su propia demarcación un acto de discriminación transfobica y que a raíz de ello enmendó el camino, cosa que yo no había presenciado nunca, demostrando de paso que no todo el PAN es igual.

Lo malo, el Pinkwashing del gobierno capitalino y con ello señalo a todas las secretarias y dependencias del gobierno quienes no respetaron las reglas que se habían puesto desde hace mucho tiempo atrás y que mantendrían distanciamiento importante entre el activismo y la política partidista, Mancera es responsable directo de esto hechos, lo que no sabe el pobre, y que ya se ha demostrado, es que el voto de nuestra población no es homogéneo, no responde a los patrones heteronormales.
Pasamos de ser un poquito a un montón, antes menospreciaban la cantidad de personas que marchábamos, siempre decían entre 200 mil personas aproximadamente, una característica del machismo, la cuantificación menor para desacreditar minorías, ahora resulta que fueron millón y medio de personas, ya que ellos los heterosexuales políticos, normados hicieron presencia y marcharon entre nosotrxs.

Finalmente, hacer un llamado a las organizaciones de la sociedad civil, activistas y académicos que no tengan intereses partidarios, retomar la marcha, no consagrarla a la normalidad hegemónica, rescatar su objetivo identitario, su raíz crítica y demandante, no dejarles el espacio y el micrófono a los cisgénero heteronormados con intereses personales y políticos, quienes nos han arrebatado en esta marcha la voz y solo se ha escuchado la suya, esta que no nos representa y no nos une, voces de quienes ni conocen el movimiento y que llevan a un reductivismo peligros hacia la discriminación meramente; peor aún que no hablen por nosotrxs, que no nos impongan sus agendas heterosexuales, recuperar nuestros espacios es ahora un llamado importante.  

Ciudadano Libre
Rodolfo Vitela Melgar
Por la conquista de nuestros derechos

jueves, 19 de enero de 2017

NO ENTRARÉ A LA OSCURIDAD EN SILENCIO…

Hoy es el último día sin Trump.

Sí bien, él mismo Trump no se ha manifestado como una persona homofóbica abiertamente, todo parece indicar que si, ya que se encuentra rodeado de ellos, a quienes incluso ha designado ya en todos los puestos claves de sus administración, tan solo el vicepresidente es famoso conocido por su “conversión”; otro aspecto importante a resaltar es la cercanía de Trump con Putin, quien ha realizado una encarnizada persecución homofóbica a límites previos al holocausto nazi (pensamiento que angustia) contra la población sexo divergente.

Todo apunta a una pérdida importante en los avances de los derechos civiles, y en general, a los derechos humanos de la población Lésbica, Gay, Bisexual, Trans, e Intersex (LGBTI), no sólo a nivel doméstico, es decir dentro de territorio norteamericano, sino golpeará sin lugar a dudas instancias internacionales como al Sistema Universal de los Derechos Humanos encabezado por Naciones Unidas, y por el Sistema Interamericano de los Derechos Humanos, dirigida por la Comisión; oscuros que han dejado filtrarse por rendijas en sus discursos o manifestaciones públicas en diferentes medios, respecto al desprecio que siente por todos los mecanismos internacionales en general, pero en específico por aquellos que defienden los derechos humanos. Estos que han sido los asideros de las motivaciones y justificaciones para luchar en contra de la homofobia a nivel internacional, para luego ser llevados y aplicados a nivel nacional.

La noticia no es menor, para quienes como yo, asumimos una postura política en torno a nuestra orientación sexual, identidad y expresión de género divergentes a la heteronormalidad, más aún cuando te comprendes en una cosmogonía ajena a cualquier principio rector del pensamiento hegemónico, en donde las mismas personas que son perseguidas, torturadas, encarceladas, golpeadas, insultadas y asesinadas son una parte de ti mismo, una parte de tu gente, de la población a la que perteneces, ya sea de aquí o de allá, por quien luchas.

Este camino que ha decido comenzar a recorrer el pueblo norteamericano, llevado por un 40% de su electorado, nos da previo aviso a lo que se vendrá, desde ya comienzan a verse el veto al matrimonio igualitario (de nuevo), a impulsarse los tratamiento de cura contra la homosexualidad o mejor conocidas como tratamientos de conversión, y como hablamos de pensamiento hegemónico heteronormalizado muy probablemente se dejaran de proveer tratamientos retrovirales en la lucha contra el VIH.

Posiblemente en algunas ocasiones veremos intentos de criminalizar la homosexualidad, sino de Iure si de Litis, es decir el margen de apreciación de los jueces se verá fuertemente influenciada por rasgos homofóbicos para mandarles a tratamiento de cura o para que sean llevados a prisión. Así, esto permeará en las instituciones de seguridad pública, en las diferentes policías e incluso en las fuerzas castrenses quienes se verán tentadas de realizar persecuciones a población civil, así como posibles purgas internas. También, como previo a lo que pasará a partir del viernes, las personas homofóbicas sentirán, que desde ya, se encuentran cobijados al amparo del pensamiento presidencial para perpetrar ataques y crímenes de odio por homofobia, como lo vimos en California.

Junto a este avasallamiento, corren riesgo latente los avances por la igualdad efectiva de las mujeres, y una posible pérdida de sus adelantos ante el pensamiento ultra conservador, machista y misógino que apoya a Trump.

Ante estos hechos, nos encontramos frente a una realidad muy diferente, adversa a la luz y claridad que existían bajo el respeto de los derechos humanos de la población LGBTI que impulsó Obama. Ahora nos enfrentamos a una cultura del odio, el cual abarcará todos las formas posibles de discriminación, estigmatización, estereotipos y segregación; así pues frente al anti-mexicanismo y homo y xenofobia, da para doble o multi-discriminaciones, para cientos de miles de personas homosexuales mexicanas ciudadanas norteamericanas, para migrantes legales o “ilegales” en suelo norteamericano.

Avanzará sin lugar a duda, el golpeteo internacional para degradar cualquier mecanismo o instrumento de protección de los derechos humanos de la población LGBTI a nivel global; y por tanto, se puede intuir la instauración en los gobiernos de odio la homofobia estructural, verán cristalizados sus esfuerzos para imponer desde su legislaciones, hasta solapar actos homofóbicos realizados por la sociedad, pasando por políticas públicas de exclusión y persecución; estos quienes se habían mantenido al margen de hacerlo, ahora ante la falta de liderazgo voluntario de EEUU, la tentación se podría volver en realidad.

Sin embargo, mientras que nuestras ópticas se acostumbran a la oscuridad cerrada, obnubilada por la bruma del ultra-conservadurismo neo-nazi, seguiremos en pie de lucha, porque sí no podemos ver olfatearemos la pestilencia de rancias tradiciones para preparar acciones, sí no podemos ver escucharemos las botas del opresor acercándose para detenerlas, sí no podemos ver gritaremos hasta desgarrar nuestras voces, siempre defenderemos nuestro derecho a existir con dignidad, sin temor ni violencia, en Paz y respeto a las demás existencias.

NO ENTRARÉ EN SILENCIO A LA OSCURIDAD.

Por la conquista de nuestros derechos.

Rodolfo Vitela Melgar.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Temor, el siguiente holocausto gay.

El primer paso al exterminio: la desaparición del Primer Experto Independiente sobre Orientación Sexual e Identidad de Género de Naciones Unidas.

El pasado 30 de septiembre, fue nombrado el profesor de leyes tailandés Vitit Muntabhorn; a quien recordamos por ser uno de los principales redactores de los Principios de Yogyakarta, como el primer experto independiente sobre Orientación Sexual e Identidad de Género, designado por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Tras fuertes amenazas y hostigamiento por parte de Rusia, así como de sus países satélites (que bien sea dicho de paso son muchos, ya que conglomera a gran parte del bloque Africano y Árabe), a oponerse desde el surgimiento de la figura del Ombudsman global para asuntos LGBTIQ[1], hasta el nombramiento de Muntabhorn; quien cuenta con un perfil no solo como defensor de los derechos humanos a dicha población, sino a su amplia trayectoria en general por ser defensor de los derechos sexuales, así mismo, ha señalado en múltiples ocasiones el distanciamiento que debe de existir entre el Estado y los cultos religiosos, ya que estos afectan de manera importante en el acceso a los derechos humanos de las personas LGBTIQ; el cual había manifestado en los trabajos para la elaboración de dichos Principios, dejando claro que esto limita la libertad de expresión y de religión.
Esta postura se erige como una oposición intelectualmente fuerte ante el pensamiento misógino, machista y homofóbico del grupo de Putín, conformándolo como un serio enemigo a su régimen, lo que llego a desembocar en el peligroso ultimátum del canciller ruso Alexey Borodavkin, representante de la Federación Rusa en Naciones Unidas, quien declaro que para su país no existe tal figura y menos semejante designación, por ello no colaborará nunca bajo ningún motivo con dicha instancia.

Así, es como comienza la escarpada trayectoria de la figura del defensor de los derechos humanos por orientaciones sexual e identidad de género, sumergido en plena campaña de apoyo de Naciones Unidas al matrimonio entre personas del mismo sexo a nivel mundial, emprendida por el Alto Comisionado de Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein.

Este nombramiento, se dio gracias al esfuerzo del lobby gay, con la mira de apuntalar la empatía al gobierno de Obama, y no ante la posible llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos, hablamos de finales de septiembre, para avanzar así en la agenda que se había planteado por dicha administración.

Sin embargo, ante el arribo de Trump y la oleada de ataques de odio realizada por sus simpatizantes y electores; enfocado entre muchos otros a grupos minoritarios, entre ellos a personas de la población LGBTIQ, debido a su discurso incendiario; siendo la primera víctima de ello Chris Ball, un chico gay que al salir de un bar en Santa Mónica, California -sí, este estado de la unión americana que dice quererse independizar tras gane del “susodicho” político- fue brutalmente atacado por seguidores homofóbicos de Trump, quienes le insultaron dentro del lugar donde se encontraba al conocer los resultados de la elección, y que posteriormente le siguieron por la calle, hasta golpearlo dejándolo en un baño de sangre.

Luego entonces en reciente entrevista, Trump dijo que dichos actos deben ser detenidos, y mostro un talante moderado al matrimonio entre personas del mismo sexo, en razón de que había sido juzgado por el supremo, dando a entender que acatará lo que la corte diga; pero existen tres indicadores que advierten un posible escenario muy adverso para los avances de los derechos para la diversidad sexual: el primero: que el vicepresidente Mike Pence sea un homofóbico consumado, quien se ha opuesto al matrimonio igualitario, ha impulsado los tratamientos para “curar” la homosexualidad que él mismo experimento, entre otras cosas; la segunda, el nombramiento del próximo juez para la Corte, quien podría luchar en contra de los matrimonios igualitarios y finalmente, el más perturbador de todos, el “amiguismo” con el presidente ruso Vladimir Putin, quien no solo ha criminalizado cualquier acto homosexual en público, sino que ahora busca criminalizarle al grado que sea delito para ser llevados a los nuevos campos de concentración de su Sistema Penal[2], ya nombrados como los “Gulag de Putín”.

En este mismo sentido, la salida de Rusia de la Corte Penal Internacional que se suscitó el día de ayer (16 de noviembre), ha causado no por menos decir revuelo a nivel internacional, por las graves violaciones a los derechos humanos que Putin ha realizado en su régimen, el caso que detona el inicio para que se dé dicha salida, fue precisamente el caso “Kalashnikov vs Russia,” (Case Application No. 47095\99, 15 July 2002) con respecto a los actos infames que se realizan en estos campos de concentración; sumando a ello la persecución del pueblo bávaro en Crimea, el caso de intervención en Ucrania y los ataques a Siria para terminar con el Estado Islámico. Dentro de estos actos también se encriptan la persecución homofóbica, en un apéndice amplio respecto a las atrocidades que lleva a cabo Rusia a otras poblaciones.

Ante estas amenazantes situaciones, se escucha el nombre de un diplomático quien ha declarado ser abiertamente gay, Richard Grennell, quien es el principal candidato de Donal Trump para ocupar el cargo de embajador de los Estados Unidos en las Naciones Unidas, y quien estaría a cargo de toda la gestión para que el Ombudsman LGBTIQ pueda trabajar y operar, para dar cumplimiento a su mandato.

Sí esto no se lograra y el vicepresidente le bloqueara o peor aún, se sometiera a un “tratamiento o terapia de cura”, el mensaje sería más que claro, y entonces tendríamos que estar articulando un plan “B”, el cual ya deberíamos de estar pensando desde ahora todo el mundo LGBTIQ; el retroceso sería no grave, sino lo que le sigue, por no decir devastador en la lucha contra la homofobia a nivel global, hoy más que nunca es necesario expresar el temor a que el reciente Ombudsman tenga una vida muy corta y efímera.

Por la conquista de todos nuestros derechos

Rodolfo Vitela Melgar.
Ciudadano Libre.




[1] Lésbica, Gay, Bisexual, Trans, Intersex y Queer.
[2] Ponomarev, Lev, REVIVAL OF THE GULAG? PUTIN’S PENITENTIARY SYSTEM, Revista Perspective, Vol. XVIII, Num.1, November-December 2007, https://www.bu.edu/iscip/vol18/ponomarov.html

lunes, 12 de septiembre de 2016

La cercanía de los cultos cristianos y el Estado Islámico,

¿Éxito de las marchas en contra del matrimonio civil igualitario y familias?

“Todas las familias todos los derechos”

Este fin de semana se llevaron a cabo las marchas del Frente Nacional por la Familia, movimiento organizado y patrocinado por diferentes cultos religiosos, cristianos principalmente, y apoyados por sus líderes religiosos. En 125 ciudades de la república mexicana, con una participación de un millón 260 mil[1] manifestantes, según cifras del mismo Frente Nacional por la Familia, quienes la calificaron de exitosa.

Sin embargo, esto podría ser que no, debido a la relación que guarda el número de asistentes a la marcha respecto a su densidad poblacional, ya que de acuerdo con el censo de población 2010, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reflejó que el 82.9% de mexicanos profesan la religión católica, así como 8.3 millones de personas dijeron que eran parte de algún grupo protestante o evangélico; 2.5 millones de algún otro grupo y otros 1.5 millones que se declararon Testigos de Jehová, como cultos con mayor feligresía[2]. Y que en correlación a los datos del 2015, proporcionados por el Consejo Nacional de Población (Conapo) revelan que somos 121,783,280[3] personas mexicanas; suponiendo que las personas manifestadas fueran solamente católicas, y que la cifra de católicos no sigue a la baja, como se ha visto en las últimas décadas; aplicando el 82.9% del INEGI, equivaldría a que 100, 958,339 personas son católicas, sí este es el 100% de católicos, entonces empleando una regla simple de 3, arrojaría que solo se manifestó el 1.25% de su población; ergo el 98.75% no lo hizo, lo que constituye en cantidades relacionales un rotundo fracaso.

También refleja que ni siquiera 2 personas por cada 10 católicas, participaron en las manifestaciones, lo que puede decir que no se encontraron identificadas con dichas posturas, por tanto, cuando hablan de éxito ¿a qué se refieren al sostener que lo fueron las manifestaciones?, existen dos posibles repuestas para ello; la primera al asumir que la población constantemente no participa, ni se involucra en temas de la vida nacional, pensando que dejan pasar las cosas sin mayor participación, entonces la asistencia a la convocatoria tendría ese talante de exitosas.

Y la segunda, sería porque en la actualidad el retroceso del Estado Laico ha mermado lo suficiente para dejarlo debilitado de manera importante, impacto en el activismo político de la jerarquía católica, como de otros tantos, entre ellos el culto denominado “Iglesia Universal de Jesucristo”, o mejor conocidos como “pare usted de sufrir”.

Quienes cuentan en común, (la religión Católica mexicana, como “pare usted de sufrir”), que ambas cuentan con falanges de corriente subversiva, ultraconservadora y violenta; la primera “El Yunque”, quien ha sido ampliamente estudiada y documentada por el investigador Álvaro Delgado, que en su reciente publicación en el semanario Proceso[4], describe los vínculos del “Yunque” con el Frente Nacional por la Familia; y el segundo “Gladiadores del altar”[5], quienes tienen la consigna de terminar con ateos y gays, y que no sabemos a ciencia cierta, sí estos ya se encuentran en México.

Así pues, el fundamentalismo cristiano se va aparejando mucho al Estado Islámico, una aproximación de ello, son los resultados de violentos enfrentamientos contra personas LGBTI en Rusia, donde el presidente Putin ha pactado un enlace permanente con la Iglesia Ortodoxa de aquella nación, así pues no solo se prohíben las manifestaciones públicas colectivas, como la marcha del orgullo, sino que también son perseguidos, cazados, torturados o tratados de manera violenta, cruel, inhumana y degradante, públicamente, a través de fotos y videos, y donde el estado ruso ha sido omiso en todo momento ante estas violaciones graves a los derechos humanos.

Todas en su conjunto dicen no ser homofóbicas, sino que aluden al discurso proteccionista de la familia y de la niñez, este último se erige como el tema constante y central en su perorata; sin embargo estudiando el discurso de odio contra la población homosexual, se encontró que en los pronunciamientos de Hitler, este jamás nombra o “subjetivisa” personalmente, sino habla de la homosexualidad u homosexualismo, como el mal a combatir, este mal tiene un carácter supremacista, a razón que es un demérito a la raza pura, y que hoy en día se enfoca a la pureza de la humanidad.

De esta manera se puede atender al método de Kaufman, en una matriz de criterios, al establecer claramente el discurso de odio por homofobia, debido a que cumple con sus cuatro criterios básicos: grupo en situación de vulnerabilidad tipificado, de humillación, de malignidad y de intencionalidad.

Siendo la intencionalidad, la que hace la diferencia sustancial, entre un discurso discriminatorio frente a un discurso de odio, ya que se invita a otros a participar en acciones en demerito a los derechos de las minorías, que en el contexto en el que nos encontramos, se dice no estar contra los homosexuales sino a favor de la familia tradicional y de los derechos de los niños; nuevamente no se “subjetivisa”, pero si se invita a realizar acciones que violentan los derechos humanos de la población LGBTI.

Este accionar, dicen no provenir de la jerarquía católica, sin embargo en las pasadas elecciones, donde el PRI pierde una importante cantidad de entidades federativas, se invitó por parte de jerarcas católicos[6] a no votar por ese partido político, ya que presentó el 17 de mayo reformas constitucionales en materia de derecho civil para la homologación en todo México del matrimonio y la adopción, ámbito de competencia de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual tiene carácter de laicidad.

La invitación fue realizada por: el obispo de Aguascalientes José María de la Torre, el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, el obispo de Xalapa, Sergio Obeso Rivera, el sacerdote Jorge Rubio permitido por el obispo de Chihuahua, Constancio Miranda (quien ofició tiempo a tras el matrimonio entre Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera), el obispo de Tlaxcala, Francisco Moreno Barrón, el obispo de Tulancingo, Domingo Díaz Martínez, el obispo de Culiacán, Jonás Guerrero Corona y arzobispo de Durango, José Antonio Fernández Hurtado[7].

La actuación de estos se delató en la presencia durante las marchas, del Frente Nacional por la Familia, por la asistencia del obispo de Xalapa, Sergio Obeso Rivera, el obispo de Querétaro, Fausto Armendáriz, el arzobispo de Tijuana Francisco Moreno y el obispo de Puebla, Víctor Sánchez[8] . Quienes dicen haberlo hecho en su carácter de ciudadanos, pero la realidad bajo el contexto de odio, su presencia reforzó los agravios a la población LGBTI, completando así el criterio de intencionalidad.

El resultado de congelar la iniciativa presentada por el presidente Enrique Peña Nieto el pasado 17 de mayo, expresada por el diputado priista César Camacho[9] , al considerarla como no prioritaria, es el primer resultado del discurso de oído por homofobia a nivel estructural, siendo la primera víctima el asesinato político de dicha iniciativa, y que hoy por hoy, el presidente estaría obligado a defender.

Ahora, esperemos que los resultados de estas acciones de intolerancia y discriminación; de la cultura del odio y su discurso, no cobren vidas humanas, porque de serlo, entonces nos encontramos en un estado de indefensión e inseguridad sustantiva, de persecución y exterminio. Presas del miedo y el temor, el cual debe ser erradico de conformidad a las clausulas preambulares de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, para no volver a enfrentarnos con actos de barbarie ultrajantes que perturben la conciencia de la humanidad por el Estado mexicano.

La pregunta es ¿hasta cuándo y a hasta dónde, el Estado mexicano permitirá este avallasamiento contra la Laicidad del mismo?

Por la conquista de nuestros derechos.

C.L. Rodolfo Vitela Melgar. 




viernes, 19 de agosto de 2016

CARTA ABIERTA APOYO PRESUPUESTAL PARA CIDH

Cd. de México, a 19 de agosto de 2016.

C A R T A  A B I E R T A

“Un pueblo instalado en el odio, está
 condenado a vivir por siempre en la violencia”

SEN. ANGÉLICA DE LA PEÑA GÓMEZ
COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS
SENADO DE LA REPÚBLICA
P R E S E N T  E

Respetuoso saludo, ciudadana senadora De la Peña.

El pasado 23 de mayo, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), a través de un comunicado, manifiesta una severa crisis financiera, colocándole ante un grave problema de operatividad en futuro inmediato, debido a que los Estados Parte del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) no han contribuido de manera sustancial en la obligación crematística para el mantenimiento de dicha instancia.

Y que para el caso nacional, esto tendría terribles consecuencias; el estado que guarda México respecto a las violaciones de los mismos es precario, endémico y estructural; razones que han forzado a nuestros connacionales de acudir al SIDH, para poder encontrar justicia, la cual se les ha negado en su patria, quedando más que claro y evidente en las sentencias que hemos recibido.

La lección aún no se ha terminado, desgraciadamente, el Estado mexicano acusa de recibido de manera casi omisa en la ejecución y perpetración de violaciones graves a los Derechos Humanos; casos como el de Tlatlaya, Apatzingan, Ayotzinapa, Tanhuato, Allende son casos de barbarie ultrajantes que perturban la conciencia de la humanidad, sumados a ellos, casos particulares como el de Carmen Aristeguí, que le llevó a ser censurada y obligada a salir del aire en radio.

Estas violaciones que se ventilan en el SIDH son el sostén y justificación de las aseveraciones aquí vertidas, en este sentido, quedan expuestas las desapariciones forzadas, la tortura (así como tratos crueles y degradantes), detenciones arbitrarias, abuso de autoridad, violaciones a la libertad de expresión y ejecuciones sumarias, extrajudiciales o arbitrarias; este último asunto, que hoy en día cobra mayor relevancia, ante el informe brindado de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el caso de Tanhuato, y la precipitada respuesta que da el titular de la Comisión Nacional de Seguridad, al no reconocer esta figura, degradando a homicidios la ejecuciones realizadas por la Policía Federal, y solicitando ley que la regule, este hecho aislado, indica el talante y tono en que se esquivan las obligaciones ante la calificación del acto perpetrado, volviendo inoperante e inmaterial tanto el artículo 1° constitucional como los instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos.

Esa es la naturaleza que lleva a recurrir al SIDH, generando una carga de trabajo importante, y que por lo mismo debe de apoyarse.

Este es el sentido, motivo y justificación de ser redacta la presente, para solicitarle de sus buenos oficios para que en la discusión del presupuesto de egresos del siguiente ejercicio sea etiquetado recurso efectivo proporcional a dicha carga; para la cual se propone una ecuación en la que las necesidades monetarias sean asignadas en razón de proporcionalidad, es decir, que del total de recursos necesarios del SIDH se divida en porcentaje de los casos que le ocupa por nación. Luego entonces, sí México tiene 18 casos de 100, sería el 18%, el cual se aplicaría al presupuesto requerido, por ejemplo: sí se requiere de 1000 unidades entonces México tendría que aportar por mínimo 180 unidades. Esto se puede replicar para el caso nacional, tanto a instancias gubernamentales federales como estatales y locales, lo que sería castigar a sus presupuestos por dichos actos de violación a los derechos humanos.

Este esquema, es solo una propuesta para ayudar a la viabilidad de la solicitud aquí expuesta.

Por todo lo anterior y en reconocimiento a su entrega por la defensa y promoción de los derechos humanos que ha venido desempeñando es que se recurre a Ud.

Quedando a sus amables indicaciones.

Con los atento saludos.

C. Rodolfo Vitela Melgar.
Por la conquista de nuestros derechos.


Ccp. Diva Hadamira Gastélum Bajo, Silvia Guadalupe Garza Galván, María Marcela Torres Peimbert, Layda Sansores San Román, Margarita Flores Sánchez, María Lucero Saldaña Pérez, Jesús Castilla Romero, Miguel Ángel Chico Herrera, Mariana Gómez del Campo Gurza, Gabriela Cuecas Barrón, Alejandra Roldán Benítez, Pablo Escudero Morales, Martha Tagle Martínez.
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.

CARTA ABIERTA APOYO PRESUPUESTAL PARA CIDH

Cd. de México, a 19 de agosto de 2016.

C A R T A  A B I E R T A

“Un pueblo instalado en el odio, está
 condenado a vivir por siempre en la violencia”

SEN. ANGÉLICA DE LA PEÑA GÓMEZ
COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS
SENADO DE LA REPÚBLICA
P R E S E N T  E

Respetuoso saludo, ciudadana senadora De la Peña.

El pasado 23 de mayo, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), a través de un comunicado, manifiesta una severa crisis financiera, colocándola ante un grave problema de operatividad en futuro inmediato, debido a que los Estados Parte del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) no han contribuido de manera sustancial en la obligación crematística para el mantenimiento de dicha instancia.

Y que para el caso nacional, esto tendría terribles consecuencias; el estado que guarda México respecto a las violaciones de los mismos es precario, endémico y estructural; razones que han forzado a nuestros connacionales de acudir al SIDH, para poder encontrar justicia, la cual se les ha negado en su patria, quedando más que claro y evidente en las sentencias que hemos recibido.

La lección aún no se ha terminado, desgraciadamente, el Estado mexicano acusa de recibido de manera casi omisa en la ejecución y perpetración de violaciones graves a los Derechos Humanos; casos como el de Tlatlaya, Apatzingan, Ayotzinapa, Tanhuato, Allende son casos de barbarie ultrajantes que perturban la conciencia de la humanidad, sumados a ellos, casos particulares como el de Carmen Aristeguí, que le llevó a ser censurada y obligada a salir del aire en radio.

Estas violaciones que se ventilan en el SIDH son el sostén y justificación de las aseveraciones aquí vertidas, en este sentido, quedan expuestas las desapariciones forzadas, la tortura (así como tratos crueles y degradantes), detenciones arbitrarias, abuso de autoridad, violaciones a la libertad de expresión y ejecuciones sumarias, extrajudiciales o arbitrarias; este último asunto, que hoy en día cobra mayor relevancia, ante el informe brindado de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el caso de Tanhuato, y la precipitada respuesta que da el titular de la Comisión Nacional de Seguridad, al no reconocer esta figura, degradando a homicidios la ejecuciones realizadas por la Policía Federal, y solicitando ley que la regule, este hecho aislado, indica el talente y tono en que se esquivan las obligaciones ante la calificación del acto perpetrado, volviendo inoperante e inmaterial tanto el artículo 1° constitucional como los instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos.

Esa es la naturaleza que lleva a recurrir al SIDH, generando una carga de trabajo importante, y que por lo mismo debe de apoyarse.

Este es el sentido, motivo y justificación de ser redacta la presente, para solicitarle de sus buenos oficios para que en la discusión del presupuesto de egresos del siguiente ejercicio sea etiquetado recurso efectivo proporcional a dicha carga; para la cual se propone una ecuación en la que las necesidades monetarias sean asignadas en razón de proporcionalidad, es decir, que del total de recursos necesarios del SIDH se divida en porcentaje de los casos que le ocupa por nación. Luego entonces, sí México tiene 18 casos de 100, sería el 18%, el cual se aplicaría al presupuesto requerido, por ejemplo: sí se requiere de 1000 unidades entonces México tendría que aportar por mínimo 180 unidades. Esto se puede replicar para el caso nacional, tanto a instancias gubernamentales federales como estatales y locales, lo que sería castigar a sus presupuestos por dichos actos de violación a los derechos humanos.

Este esquema, es solo una propuesta para ayudar a la viabilidad de la solicitud aquí expuesta.

Por todo lo anterior y en reconocimiento a su entrega por la defensa y promoción de los derechos humanos que ha venido desempeñando es que se recurre a Ud.

Quedando a sus amables indicaciones.

Con los atento saludos.

C. Rodolfo Vitela Melgar.
Por la conquista de nuestros derechos.


Ccp. Diva Hadamira Gastélum Bajo, Silvia Guadalupe Garza Galván, María Marcela Torres Peimbert, Layda Sansores San Román, Margarita Flores Sánchez, María Lucero Saldaña Pérez, Jesús Castilla Romero, Miguel Ángel Chico Herrera, Mariana Gómez del Campo Gurza, Gabriela Cuecas Barrón, Alejandra Roldán Benítez, Pablo Escudero Morales, Martha Tagle Martínez.
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.

jueves, 14 de julio de 2016

CARTA ABIERTA EN DEFENSA DE SERGIO AGUAYO Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Cd. de México, a 14 de julio de 2016.

CARTA ABIERTA

C. MIGUEL ÁNGEL OSORIO CHONG
SECRETARIO DE GOBERNACIÓN
P R E S E N T E

Sirva la presente para enviarle un cordial saludo, el oficio que me motiva a la redacción de esta, se encuentra en relación a la violación del artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos infringida en la persona del C. Sergio Aguado Quezada, al respecto:

Primero. Condenar y reprochar públicamente los actos jurídicos de intimidación que el C. Humberto Moreira Valdés, exgobernador de Coahuila, ha entablado contra el Doctor Sergio Aguayo Quezada, promotor de los derechos humanos, respecto al artículo “publicado el 20 de mayo de este año, donde señaló que la carrera pública del exmandatario coahuilense “olía a corrupción” y que era un ejemplo de impunidad[1]”.

Este acto jurídico, conlleva a la violación directa del primer apartado del Segundo Precepto de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión[2], toda vez que la norma garantiza el derecho que toda persona tiene para difundir información así como las limitantes de ello[3], entre la que se encuentra la afectación de la reputación.

Supuesto al que acude en acto jurídico el exgobernador “– al considerar- que las opiniones vertidas por el académico del Colegio de México […] afecta su reputación[4]”. Esta supuesta afectación a su reputación, se encuentra limitada y contextualizada, dentro de la protección de los derechos humanos, con relación a los términos que estipula dicha norma en su apartado 13.2 inciso “a”, al establecer que: “el respeto a los derechos o a la reputación de los demás, […]”, se entenderá: “[…] dentro del ejercicio del derecho, -la cual- no puede estar sujeto a censura previa sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurarla[5]”.

Asimismo, para poder comprender las responsabilidades ulteriores ligadas a la reputación, se encuentra a lo dispuesto por el Principio Décimo, de tal manera que: “[…] La protección a la reputación debe estar garantizada sólo a través de sanciones civiles, en los casos en que la persona ofendida sea un funcionario público o persona pública o particular que se haya involucrado voluntariamente en asuntos de interés público. Además, en estos casos, debe probarse que en la difusión de las noticias el comunicador tuvo intención de infligir daño o pleno conocimiento de que se estaba difundiendo noticias falsas o se condujo con manifiesta negligencia en la búsqueda de la verdad o falsedad de las mismas.[6]

Para mayor entendimiento de lo anterior expuesto, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) parte de que: “Es evidente que tales sanciones no pueden justificarse, sobre todo, considerando la capacidad de las sanciones no penales para reparar cualquier perjuicio ocasionado a la reputación de los individuos[7].”, lo que lleva a interpretar a CIDH en sentido de que el precepto glosa que: “ […] la penalización de las expresiones dirigidas a los funcionarios públicos o a particulares involucrados voluntariamente en cuestiones relevantes al interés público es una sanción desproporcionada con relación a la importancia que tiene la libertad de expresión e información dentro de un sistema democrático.[8]

Luego entonces, este menoscabo que denuncia, no solamente debe demostrar y evidenciar que existe una intención de infligir daño, o que la información se basa evidentemente en hechos y datos falsos; y que dicha información se ha difundido con negligencia a sabiendas de ello, sino además que este acto doloso, nada tiene que ver con la aportación y reforzamiento del Estado democrático.

Lo antepuesto, ligado al hecho que la reputación de un funcionario público o persona pública o particular que se haya involucrado voluntariamente en asuntos de interés público, debe tener mayor capacidad de tolerancia a la crítica, escrutinio e investigación pública[9], deberá estar a la observancia del Principio Décimo Primero, el cual establece claramente que: “Los funcionarios públicos están sujetos a un mayor escrutinio por parte de la sociedad. Las leyes que penalizan la expresión ofensiva dirigida a funcionarios públicos generalmente conocidas como "leyes de desacato" atentan contra la libertad de expresión y el derecho a la información[10]”.

En este sentido la interpretación de la CIDH respecto a las sanciones por menoscabo o afectación a la reputación de funcionarios públicos… etcétera, se tendrá bajo la contextualización de diferenciación entre la persona privada y la pública, de la cual se puede entender que se hace indispensable, ya que la protección o sobre protección que se otorgan a los funcionarios públicos atenta abiertamente contra estos principios, de tal manera que invierten directamente los parámetros de una sociedad democrática, en que los funcionarios públicos deben estar sujetos a una mayor observación crítica por parte de la sociedad. Por su estructura y utilización, estas sanciones representan enclaves autoritarios heredados de épocas pasadas de los que es necesario desprenderse[11].

Segundo.- Expresar la profunda preocupación, a que dichas acciones, apunten a desistir de manera forzada, la continuación de los estudios que él investigador realiza, respecto a la desaparición de alrededor de 300 persona en el municipio de Allende, Coahuila; momento en el cual el C. Humberto Moreira Valdés era gobernador constitucional de dicha entidad federativa.

Tercero.- Indignación ante el despliegue del Poder que ostenta el exgobernador para realizar una ofensiva que viola el derecho humano de Libertad de Expresión.

Cuarto.- Exponer la grave afectación que causa esta intimidación jurídica a la Libertad de Expresión, al mandar el mensaje de censura indirecta ante “el temor a sanciones penales necesariamente desalienta a los ciudadanos a expresar sus opiniones sobre problemas de interés público, en especial cuando la legislación no distingue entre los hechos y los juicios de valor[12].”

Con base en todo lo anterior le solicito a Ud. y al Subsecretario de Derechos Humanos C. Roberto Campa C. que en el ámbito de sus competencias, actúen en la protección de los derechos humanos de C. Sergio Aguayo Quezada, al amparo del artículo 1° constitucional, respecto al Principio Pro-persona, bajo el entendimiento de “la protección más amplia” de la persona, y los Instrumentos Interamericanos de los derechos humanos para la protección de la Libertad de Expresión  y de quienes la ejercen; giren sus buenos oficios, para que el ex-gobernador Humberto Moreira Valdés se desista en su acción, y retire la demanda interpuesta, ya que esto genera un grave deterioro al Estado democrático de derecho.

Con los atentos saludos.

Rodolfo Vitela Melgar.
Ciudadano Libre


[2] La cual fue aprobada durante el 108 ° período ordinario de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en octubre del año 2000.
[7] Article XIX.  Definir la Difamación: Principios de Libertad de Expresión y Protección de la Reputación.  Principio 4 Comentario.
[9] Ibídem. párrafo 51:
[11] Véase Inciso B Interpretación párrafo 52: http://www.oas.org/es/cidh/expresion/showarticle.asp?artID=132&lID=2
[12] Ibídem. Párrafo 50-2.