jueves, 22 de enero de 2009

DE CONCPEPTOS LIGHT Y LA FAMILIA.

A ultimas fechas la realización de diferentes eventos de grupos religiosos en torno a la familia y al día en que se celebran éstas, han ido dejando una profunda estela y huella de discriminación en su ejecución.

Grupos católicos ultra conservadores y grupos radicales cristianos han venido ejerciendo una presión absoluta de marginación en contra de otros núcleos familiares diferentes al bíblico, derivado del ADN social; este gen que rompe la unión social, que segrega, que aparta, que no razona, que denigra, que afecta de manera profunda la psique emocional del individuo, arrojando entonces como resultado; personas con resentimientos a la diversidad social, convencidos y fundamentados en su odio, creyendo que actúan de forma correcta; comenten los crímenes mas violentos por odio.

Dicho gen es conocido como “retrogrado”, y es aquel que busca a toda costa imponer instituciones políticas o sociales propias de tiempos pasados, como fue la inquisición, regresando al oscurantismo de antaño, que a tantas personas persiguió y quemo en hogueras, destazo y humillo en público, si esta misma, que asesino a miles de personas de la diversidad sexo afectiva, apelando al pecado de sodomía.

Desde esta visión, se erige el concepto de la familia, que es el histórico que tanto conocemos, padre, madre e hijos, extendida: abuelos, tíos y primos, este concepto machista de la familia da como secuelas de inequidad de género, de desprecio a lo femenino a lo diferente enalteciendo la masculinidad machista y por tanto estigmatizando la diversidad sexo afectiva. Hoy día en el encuentro de las familias pero católicas, congreso ecuménico en México, donde acudió el Presidente Felipe Calderón, se asume nuevamente dicha postura de visión emitida por hombres y solo por hombres, en teoría heterosexuales, imponiendo su propio concepto de la familia elevándola al grado de valor.
Desde la perspectiva ética, un objeto tiene mayor valor en la medida en que sirve mejor para la supervivencia y mejora del ser humano, ayudándole a conseguir la armonía y la independencia que necesita y a las que aspira.
Es por tanto esencial que los valores que se elijan y que se persigan en la propia vida se correspondan con la realidad del ser humano y humana, es decir, sean verdaderos. Porque sólo los valores verdaderos pueden conducir a las personas a un desarrollo pleno de sus capacidades naturales. Puede afirmarse que, en el terreno moral, un valor será verdadero en función de su capacidad para hacer más humano al hombre.
Se deduce del proceso de desarrollo del ser humano, la maduración personal sólo se facilitará procurando eliminar obstáculos que puedan originar una detención de la misma o una regresión a etapas más primitivas (propio interés). Por eso, parece acertado concretar algunos valores universales, deseables para todos.
En este sentido, la formulación clara y precisa del imperativo categórico kantiano arroja herramientas importantes. En la segunda formulación del Imperativo, en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, que a la letra dice: «Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, nunca meramente como un medio, sino que, en todo momento, la trates también como a un fin». Y en la tercera insiste en el mismo sentido: «Pues los seres racionales están todos bajo la ley de que cada uno debe tratarse a sí mismo y debe tratar a todos los demás nunca meramente como medio, sino siempre a la vez como fin en sí mismo. De este modo, surge un enlace sistemático de seres racionales por leyes objetivas comunes, esto es un reino, el cual, dado que estas leyes tienen por propósito precisamente la referencia de estos seres unos a otros como fines y medios, puede llamarse un reino de los fines».

Se trata de aquellos valores que se fundamentan en la dignidad incondicionada de todo ser humano. La dignidad que no admite ser relativizada, no puede depender de ninguna circunstancia por sexo, edad, salud, raza, credo, y preferencia sexual y demás cualidades.

Por lo tanto, estos son intrínsecos al ser humano, no son transferibles, alguno de estos son: la liberta, justicia y verdad.
En la construcción de la dignidad humana, lo que trasciende y muestra una singular capacidad de dominio y control, sintiéndolo de modo impulsivo. Por tanto es aceptable que el valor del ser humano y humana es de nivel superior con respecto al de los demás seres vivos. Esto lo denominamos "dignidad humana".La dignidad propia del ser humano es un valor único fácil de reconocerse. Lo podemos descubrir en nosotros o podemos verlo en los demás. Pero nosotros, ni podemos otorgarlo ni retirarlo. Es anterior a nuestra voluntad y reclama de nosotros una actitud proporcionada, adecuada: reconocerlo y aceptarlo como un valor supremo (actitud de respeto) o bien ignorarlo o rechazarlo.
La dignidad humana se nos presenta como el respeto incondicionado y absoluto a la vida ajena, a libertad personal. Respeto que, como se ha dicho, debe extenderse a todos los que lo poseen: a todos los seres humanos. Por eso mismo, aún en el caso de que toda la sociedad decidiera por consenso dejar de respetar la dignidad humana, ésta seguiría siendo una realidad presente en cada persona. Aún cuando algunos fueran relegados a un trato indigno, perseguidos, encerrados en campos de concentración o eliminados, este desprecio no cambiaria en nada su valor inconmensurable en tanto que seres humanos.
Por su misma naturaleza, por la misma fuerza de pertenecer a la especie humana, por su particular potencial genético, todo ser humano es en sí mismo digno y laudable de respeto.

Una persona no puede tener un valor y otra no, es decir, una persona puede ser libre y otra no, en forma deontológica no física, es así que las diferentes religiones y credos no pueden quitar o poner valores a las demás personas, este es el caso del supuesto que la familia se toma como un valor. Resultaría que entonces aquellas y aquellos huérfanos no tienen un valor, por lo tanto desmerita su dignidad humana.

Ahora bien, la familia es el núcleo familiar donde se gestan los principios, en sí es una unidad social, la cual esta compuesta por vario individuos con un fin en común, el fin mas común es para la procrear a otros seres humanos y humanos, pero el fundamento real en si, son los afectos, la ayuda mutua, el apoyo, el instinto gregario, donde el ser humano crece, y se desarrolla, en plenitud, dicho crecimiento no solo es aquel físico, sino el emocional que se da a toda edad.

El compromiso que se establece entre las y los miembros de dicho núcleo y su vinculación afectiva es la mas importante para la construcción de la dignidad humana y su fortalecimiento, en la actualidad los núcleos monoparanteles son cada vez mas frecuentes, y entonces se establece que una familia es la unidad mínima de la sociedad con un hogar en común, único, para el desarrollo del potencial del ser humano y humana, este puede estar integrado por una o varias personas, de uno o de ambos sexos.

Lo realmente relevante es que estos mismos sacerdotes que desafían la naturaleza que tanto predican donde la función primordial del hombre y la mujer es para tener hijos, y ellos que no los tienen; entonces ¿es natural bajo su propia filosofía?, otra deducción de este sofisma, es la aplicación a modo del viejo testamento invocando conceptos hebreos como el anterior y el de sodomía, que se contraponen a la práctica del celibato, “condenándoles” a no tener familia, entonces caen en sus propias incongruencias, es así como éstos son antinaturales según lo que profesan, ahora si ellos no tienen familia luego entonces como pueden conocer las necesidades y carencias reales de la misma, desde esta óptica. Y más aun dictar normas de conducta. El gran desequilibrio y paradojas en las que viven, les confunde y perturba al grado de desvirtuar la filosofía que profesan, desarrollando aversiones humanas como la pederastia y la venta de menores, como el caso de Veracruz y donde una monja lleva a niños a un sacerdote para que este abusara de ellos, a cambio de una módica cantidad de dinero.

La existencia de nuevos hogares, algunos por diversas uniones otros monoparentales, pero todos y cada uno de ellos hogares con dinámicas internas, son sus integrantes los que deben de dictar la reglamentación pertinente derivado de las necesidad y carencias por la convivencia cotidiana que experimentan con el acontecer cotidiano, donde la práctica de los principios y valores así como de la expresión de los afectos de sus componentes refuerzan la dignidad humana dentro de la misma.

Luchemos por erradicar la discriminación desde todos los ámbitos sociales para construir un México integrante, unido por los verdaderos valores sociales y no por los conceptos ligeros que nos introducen por televisión y radio.

C.L. Rodolfo Vitela Melgar.Por la conquista de todos nuestros derechos.

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